Biographie

A veces, pocas cosas bastan para convertirse en una super estrella internacional: sus gafas cuadradas y su pelo liso y lacio hacen que Nana Mouskouri sea reconocida en todo el mundo, de Pekín a París, pasando por Tokio y, como no, Atenas. Anécdotas aparte, el inmenso talento de la cantante también tuvo algo que ver para lanzarla a la altura de estrella internacional. Si bien Europa se ha olvidado un poco de la cantante griega que llegó incluso a ocupar un escaño en el Parlamento de Estrasburgo , en Asia y América sigue triunfando, y es que no en vano Nana Mouskouri es la cantante que más discos ha vendido en todo el mundo.


Joanna Mouskouri (o Ioanna según las retranscripciones del cirílico al alfabeto latino) nació en Creta, a orillas del Mar Egeo, el 13 de octubre de 1934. Inscrita desde muy joven en el conservatorio helénico de Atenas, sus primeros estudios musicales son esencialmente clásicos. Aprende a tocar el piano, pero se convierte también en una excelente vocalista, ya que la joven Ionna cuenta con una gran baza: una asimetría de las cuerdas vocales que permite a su voz alcanzar notas elevadas y producir una sonoridad cristalina con gran facilidad. Sin embargo, sus primeras experiencias concretas no se articulan en torno a la música clásica. Durante los años 50, la juventud griega abandona los cantos y danzas tradicionales helenos y prefieren bailar el jerk al ritmo de la música pop en las discotecas de Atenas o Salónica.


Enviada al Pireo para OSS 117


Ioanna, a quien sus amigos llaman «Nana», debuta como vocalista en un cuarteto de jazz llamado, con una originalidad impresionante, los Atenienses. El cuarteto se curte confrontándose al público, en ocasiones difícil, de los bares de Atenas, y precisamente durante uno de sus espectáculos el productor y compositor Manos Hadjidakis descubre a la joven de la voz particular. Hadjidakis adopta a Nana Mouskouri como su protegida, convirtiéndola en la egeria astígmata y miope de toda Atenas y presentando su descubrimiento a los círculos intelectuales de la capital griega. Con ocasión de estas veladas organizadas por el compositor, Mouskouri conoce a su casi homónima, Melina Mercouri, actriz con vocación de cantante, esposa del director de cine Julius Dassin y madrastra del futuro Joe Dassin. En 1959, sale el primer sencillo de 45 rpm de Nana Mouskouri: «Kapou Yparhi» i «Agapi Mou».


Bajo la égida de Hadjidakis y de Dassin, Nana participa en la escritura de «L'enfant du Pirée» para Melina Mercouri, que se convertirá en la canción estrella de la banda sonora de "Jamais le dimanche", película dirigida por el cineasta americano. La victoria de los Atenienses en un concurso de la radio, unos meses más tarde, permite al grupo salir de su enclave de la capital para convertirse en un grupo conocido en toda Grecia, multiplicando sus apariciones, conciertos y galas. Ya en aquella época, sus gafas de pasta y la apariencia de niña buena (por no decir un poco inhibida) de Nana Mouskouri contribuyen tremendamente a formar la imagen del grupo. Orientada con inteligencia por Manos Hadjidakis, Nana Mouskouri se convierte rápidamente en una estrella en todo el país. Al dejar los Atenienses en 1960 para evolucionar en solitario, es invitada a actuar en múltiples ceremonias oficiales por el Primer Ministro Constantin Caramanlis, fan de Nana desde siempre.


Así pues, Nana actuará con motivo de las visitas oficiales de diversas figuras selectas como Robert Kennedy, el futuro rey Juan Carlos de España o Aristóteles Onassis. Convertida en orgullo nacional por obra y gracia de Caramanlis, Nana Mouskouri representa por sí sola una parte importante de las exportaciones griegas de la época. Tras ganar distintos concursos de canto internacionales, Nana Mouskouri se convierte de forma casi oficial en embajadora de prestigio de su país en el extranjero: sus apariciones sobre los escenarios europeos o americanos sirven para recordar que la cultura griega sigue existiendo y además está en su mejor momento. Así pues, no es raro que Mouskouri interprete ante patios de butacas boquiabiertos, las obras del famoso poeta heleno Nikos Gastos. También encontrará en María Callas una gran consejera para su carrera futura.


París - Nueva York.


En 1960 decide dejar provisionalmente su país e instalarse en Francia, donde la casa discográfica Philips le ofrece un puente de oro para unirse a su sello. Instalada a costa de Philippe Weill, director artístico de Philips, Nana se da la gran vida en la capital parisina, descubre el patrimonio musical francés, en especial Edith Piaf, que la marca, y Jacques Brel con quien entabla una gran amistad, hasta el punto de mover cielo y tierra para darlo a conocer al público griego.

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Photo Nana Mouskouri